Cómo hacer fotolitos para sellos

18.8.16

Desde que hice el post sobre cómo hacer los sellos caseros con la lámpara de uñas, tenía pendiente hacer un post sobre los fotolitos, los negativos que usamos para impresionar la imagen sobre el fotopolímero. Pues bueno, os voy a explicar las maneras más habituales de realizar los fotolitos y también cómo los hago yo.

Impresos

Imprimirlos es la manera más habitual de crear los fotolitos. Sólo tenemos que imprimir nuestra imagen en negativo (ahora os explico cómo) sobre una transparencia o papel cebolla. Lo más importante en este caso es que imprimamos con la mayor calidad que nos permita nuestra impresora para que la tinta sea lo más opaca posible. Si en lugar de una impresora de tinta, tenemos una impresora láser y nuestro tóner no queda suficientemente negro, venden un spray especial para oscurecerlo (lo podéis encontrar en muchas tiendas).

Veámos cómo hacer nuestro diseño en negativo (no confundir con "en espejo").



Si trabajáis con Silhouette Studio lo único que tenéis que hacer para transformar vuestro diseño de positivo a negativo es añadir un recuadro alrededor y hacer un trazado compuesto que incluya el recuadro y vuestro diseño. Si usáis cualquier otro programa de diseño podéis usar este mismo sistema o crear un recuadro negro de fondo y hacer vuestro diseño en blanco.

Ya sólo queda imprimirlo sobre una transparencia/acetato o papel cebolla. Yo uso este acetato de MP que está en muchos bazares chinos y además de estar bien de precio sirve tanto para tinta como para láser.



En mi caso, como véis, el tóner no era suficientemente opaco y como no tengo el spray lo que hice fue imprimir el mismo diseño varias veces y superponerlos para conseguir mayor opacidad. Acabé utilizando 4 capas pero tal vez con menos también habría funcionado. De hecho, una zona la imprimí mal y dejé solo 3 capas y funcionó bastante bien. Al final os dejo los resultados y algunas recomendaciones.


Con pintura

Para hacer un fotolito con pintura, tenemos que utilizar algún tipo de pintura -normalmente acrílico-, que sea totalmente opaca. La podéis encontrar en muchas tiendas. Pintamos la superficie del acetato que vayamos a utilizar y una vez seco, con un palillo vamos rascando nuestro diseño para eliminar la pintura donde queremos que luego pase la luz.

fotolito con pintura
Fotografía de Vostock. Haz click en la imágen para ver su artículo sobre las tintas y pinturas.

Otra opción es usar pintura y una plantilla. Para esto sólo tendríamos que recortar nuestro diseño en vinilo con nuestra Silhouette, pegarlo con ayuda de un transportador, sobre el acetato, y después pintar encima con la pintura opaca. La dejamos secar un poco y cuando esté medio seca (no seca del todo), retiramos el vinilo y nos quedará esa zona transparente.

Sin embargo, la opción que yo he usado es la del vinilo solamente.

Con vinilo

Esta es mi opción preferida. Aunque imprimir sea más cómodo, en mi caso, entre que el tóner no queda opaco y que me cuesta encontrar los acetatos aptos para impresora láser y son caros, me quedo con el vinilo.
Al principio pensé que el vinilo negro por sí solo no era suficientemente opaco para hacer los fotolitos y los estuve haciendo con doble capa de vinilo, pero tras probarlo con solo una capa, puedo confirmar que funcionan igual de bien y son mucho más manejables.
El proceso es muy sencillo, sólo tenemos que cortar nuestro diseño en vinilo y pelarlo al revés de como lo haríamos para usarlo como decoración. De hecho, como vamos a usar la parte negativa del vinilo, podemos aprovechar el diseño en positivo para alguna otra cosa.


Una vez tenemos el vinilo pelado, con ayuda de un transportador lo pegamos sobre un acetato y ya tenemos nuestro fotolito listo.

Recomendaciones

  1. Cuanto más opaco sea el fotolito, mejor. Yo al principio me obsesioné con el tema de la opacidad y realmente no es que tenga ser 100% opaco pero sí es verdad que cuanto más opaco sea nuestro fotolito más margen de error tendremos a la hora de calcular el tiempo de exposición porque aunque nos pasemos un poco de tiempo de insolación, si la luz no pasa el fotolito, no nos endurecerá lo que no toca.
  2. El fotolito tiene que estar bien pegado al fotopolímero para que no se "cuele" la luz y nos estropee el diseño. En mi caso, al usar grapas para unir las capas de acetato impreso, hubo una zona que no debió quedar bien pegada y los huecos que debía tener el sello se han endurecido demasiado. De manera que aquí podéis ver el resultado.



    La parte izquierda no respetó los huecos, sospecho que por culpa de la grapa que no permitió que el fotolito quedara bien pegado al polímero. Sin embargo, si véis el sello en sí, se aprecia perfectamente dónde deberían estar los huecos.

Y lo mismo pasó con los duendes de polvo (pelusas), que aunque en el sello se ven los ojitos, no se estampan correctamente. 


Ya os digo que creo que el problema estuvo en que las capas del fotolito no quedaron bien pegadas, porque otras zonas del sello de correos y el de mi ratoncito quedaron perfectos. De estos fallos he aprendido que lo más difícil de conseguir son los agujeros pequeños y no las líneas finas. Cuando tenemos una superficie grande que tiene que endurecerse y una pequeña zona en medio que no debe hacerlo, ese hueco tiende a endurecerse también por la influencia del polímero de alrededor. Por lo tanto, es importante tener un buen fotolito y que esa zona no quede nada expuesta a la luz.

Respecto a las líneas finas, en este sello podéis ver cómo se consiguen perfectamente.


Os dejo también un vídeo donde cuento más o menos lo mismo.



Y eso es todo. Si tenéis alguna pregunta, me la podéis dejar en los comentarios. ¡Espero que os sea de utilidad!


También te podrían interesar...

0 comentarios